Massai

En aquel viaje pude ver en persona a las tribus Massai. Una aldea, el interior de una choza, la escuela hecha con ramas y algo de adobe, los niños correteando con algo parecido a un balón, un pequeño mercadillo de abalorios...

Nada que ver con aquella escena de Memorias de África donde un grupo de Massai atraviesa el desierto corriendo, desde un extremo del horizonte hasta el opuesto, sin alterar su ritmo, impertérritos, sin aflojar su paso, desapareciendo en la sabana y no dejando más rastro que la impresión en nuestra mirada. A veces pienso que siguen corriendo en el desierto.

Cuando estoy solo, en mitad de la montaña, corriendo en carreras o entrenamientos, miro al horizonte y los busco.

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